Querido tío Mari:
Descansa un trocito de tí en el cielo y la otra parte se queda en nuestros corazones. Qué bueno y sencillo eras, pero a la vez tan grande. Te echaremos mucho de menos. Qué buenos ratos junto a tí, siempre te parecía todo bien. Con poco, nos aportabas tanto… En tus últimos días nos has enseñado más. Te quiere tu hermana, tus sobrinas y tus chiquillos. ¡Vuela!
